viernes, 20 de junio de 2014

N tiene una casa


N en una de las muchas casas que hemos habitado en estas semanas.
Foto: Thania Z

En su casa tiene una tostadora, una resbaladilla, una cafetera y mucho café. Hay un gallo, muchos pajaritos y muchos gatos. Perros no. Perros no hay ni uno. Caballos sí. Muchos caballos negros.
Hay una sandía, que a veces es una anguria. Y un cuchillo. 
En su casa hay una cascina piccola. Y hay muchos colores. Hay taralli, cerezas, fresas y mucho parmesano. Hay leche para beber, agua pizzichina y agua mineral. Poca, de esta última. 
Tiene hipopótamos, cebras y una lavaplatos. También tiene una macchina, como la de papá. Blu.
Hay carne y helado de chocolate. También hay una nonna Carla, como la nonna de su papá. 
Hay vino. Ni tinto, ni bianco: verde. Y muchas mermeladas: de piña, ciliegia, biscotto. También tiene smoothies. Y baños. 

Su casa está muy lejos. A veces arriba del techo, a veces en la luna. A veces, también, nos dice a papá, a los abuelos italianos y a mí; que no podemos entrar a su casa. Pero luego se la piensa mejor y nos dice con una sonrisa que sí, que podemos visitarlo.

Eso es lo que dice en estos días.



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