miércoles, 11 de junio de 2014

Diálogo vespertino (mientras comemos sólo él y yo)

- Había un animale azí, muy estlano.
- ¿Muy extraño?
- Sí. Eztlanísimo.
- Y ¿cómo se llamaba ese animal extrañísimo?
- Catupaquini.
- Y ¿dónde vivía ese animal?
- Caza le Zele.
- ¡¿En casa de Sele?! ¿Y era un animal peligroso?
- No.
- Ah, menos mal. Pero ¿cómo se llamaba? Que ya me olvidé.
- Abada.
- ¿No se llamaba  catu-algo?
- No. Emi.
- ¿Ahora se llama Emi?
- Zi.
- ¿Entonces lo rarísimo de ese animal es que cambia de nombre cada dos minutos?
- Zi. Zi, mamá.

Y esta debe ser una de las mejores conversaciones que N y yo hemos sostenido hasta ahora.

No hay comentarios:

Publicar un comentario