sábado, 31 de mayo de 2014

Diálogo vespertino

Busco abrazar a N y escapa corriendo de mis brazos para tirarse en el piso, panza abajo.

-         Mamá, léjame. Zoy cansalo.
-         ¿Estás cansado? ¿Y de qué estás cansado?
-         De molil.

Advertencia:
Estimados jodorowskianos y especies anexas: abstenerse de sacar sus iluminadas conclusiones, en especial si se parecen a que mi hijo sea un alma vieja cansada de tantas reencarnaciones. O mejor, abstenerse de compartírmelas. Soy una madre insomne y agnóstica, en espera de que lo primero cambie antes de la próxima primavera, y de que lo segundo permanezca al menos unos veinte años más. Gracias.


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